sábado, 12 de mayo de 2018

Y respirar...

¡Ya era hora!

Lo necesitaba. Necesitaba hacer cosas comunes, charlar, contar banalidades, reír y, ante todo, no pensar.

A veces es necesario resetearte mentalmente. Y contigo mejor que nadie.

Hoy soy persona, veremos mañana.



...y soltarlo todo.

viernes, 11 de mayo de 2018

¿Cómo estás?


Pues no te sé decir. Aparentemente bien, o no. O finjo, ¿o lo estoy? Mi no saber.

Es una incertidumbre propia de no saber identificarte, de no saber sentirte. De sonreir y estar serio, de pensar en positivo y caer en picado. De esa nube que tienes en la cabeza que no termina de disolverse. A veces parece que vayan a dar lluvia, a veces parece que va a salir el sol, y de vez en cuando sin previo aviso cae granizo, destruyendo todo a su paso.

¿Cómo estás?
Una pregunta demasiado compleja como para poder ponerle adjetivos.

Viva, diría.

Que no es poco.

jueves, 26 de abril de 2018

Nuestro pan de cada día

¿Sabéis qué pasa? Que da rabia, mucha rabia.
Da rabia porque a la manifestación en la que he ido hoy han contado un sin fin de mujeres experiencias propias, de esas que salen en la tele, de esas que "eso apenas pasa", de esas en las que se te ponen los pelos de punta. Y no era un Madrid ni una Barcelona. Había gente, sí, pero no tanta como para que hubieran tantos relatos reales de maltrato. Y los que se han callado. Y los que nos hemos callado.

Porque el hecho de que la víctima se tenga que justificar TODO EL PUTO RATO, que se la tenga como la tonta, la que "debería haberlo dejado si tan mal estaba", la que "si entró en ese portal es porque algo quería" (esto último escuchado hoy, en la calle, por una mujer para más inri)... jode. Porque a ellos no se les culpabiliza de hacer lo que hacen, a ellas sí por dejarse hacer (como si a veces tuvieran la fuerza y determinación para negarse).
Porque es jodido verte tan puñeteramente mal, tan en el subsuelo emocional y ver que no eres capaz de salir sin ayuda. Y ver que tampoco tienes fuerzas para pedirla.

Porque no somos objetos de usar y tirar. Ni de humillar. Ni de forzar. Ni mi saco de boxeo físico o emocional cuando estoy estresado.
Porque somos personas, joder.

Y lo que más me jode es que seguro que gente que ahora se indigna un día fue (y puede que todavía lo siga siendo) un maltratador encubierto en un abrigo de "pero yo te quiero" y de un "lo hago por ti, para que aprendas a quererte".

Porque eso no es querer.

Eso es tratar mal.

Y eso ya tiene una definición.

lunes, 23 de abril de 2018

Ruido blanco

De entre la maraña te abres paso
y me regalas calma revolucionaria, 
cuenta cuentos de la antigua raza. 
Dentro de esta selva en la que mi débil voluntad pelea
haces que parezca tan sencilla la tarea

domingo, 22 de abril de 2018

Bu.

Entro en el blog después de muchos meses sin hacerlo. Casi ni recordaba la página (bendito google, a veces tu endemoniado control es útil). He entrado y me ha dado por leer entradas antiguas. Bastante antiguas. De esas que apenas recuerdas que has escrito.

Ha sido curioso. Es como si alguien que no fuera yo hubiera escrito algo que actualmente no me vería capaz de escribir. Es curioso porque me reconozco y a la vez me extraño.

Y me han dado ganas de escribir de nuevo. De nada en concreto, en realidad. No hace falta tener un tema para vaciarte por dentro.

Vaciarte de todos los momentos en los que has estado con un nudo en el pecho que ha costado mucho mimo y paciencia deshacer.

Vaciarte de las frustraciones del trabajo, de la obligación de tener que salir demasiado de tu zona de confort. Que sí, que a veces está bien. Mola. Pero cuando es tan seguido y sin darte tiempo a adaptarte, crea un estrés innecesario.

VaciarMe de todas las veces que he tenido que fingir estar "bien" cuando estaba de todo menos de eso.

Y vaciarme del miedo de perder a alguien, sin saber si lo vas a perder o no, porque la situación se te escapa de tu control.

No me considero una persona obsesionada con el control, muy al contrario, me gusta bastante la espontaneidad. Pero cuando algo te afecta directamente y no tienes control alguno sobre él, es como una losa que te va aplastando poco a poco, te deja inmóvil, sólo puedes mirar. Y ese mirar te llena de miedos, puede que infundados, pero que no puedes evitar tener. Y quieres explotar. Esos momentos en los que te hundirías en ti hasta que ya no quedara nada. Pero no puedes, porque tienes que "estar bien". Y es odioso estar bien.

Pero no todo es malo. Lo bueno de las subidas y bajadas de la vida es que en los momentos de subida te creces, te emocionas, te dices: "por esto merece la pena". Y en verdad sí merece la pena.

Y después de retomar (algo) el ejercicio, con endorfinas liberadas y sensación de libertad en el cuerpo, te das cuenta de que puede que cueste, pero al fin y al cabo vas a poder con todo.

Y en eso estamos.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Como siempre, al principio...

Ventilador puesto, tapada hasta la cintura (siempre me ha gustado la sensación del ventilador, pero empieza a refrescar).
Después de escribir un par de cosas (en papel), de leer un rato y de intentar pasarme un nivel horrible del Kingdom Rush, creo que ya toca dormir.
Y tú ahí, a mi lado (cansada, contenta, me pides un cuento...), viendo vídeos antes de dormir, después de tragarte una peli de dos horas y media que no te gusta por mí...

Y me giro, te pido que me pongas el móvil a cargar (a pesar de que me encanta donde vivo, la falta de enchufes es abrumadora) y te doy las buenas noches. El perro se ha ido de la cama ya, cansado de las piernas inquietas de sus dueños, así que me acurruco a tu lado, pegada a ti. Me das un beso, me pasas el brazo por debajo de la cabeza y me acercas a tu pecho, donde puedo escuchar perfectamente cómo tu corazón te bombea de vida...

Y te duermes...

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Sin prisa pero sin pausa

Me gusta escribir, eso es algo innegable. Me gusta la sensación de libertad que me proporciona. De hecho, ahora que lo pienso, son bastantes las cosas que me proporcionan esa libertad: escuchar música, cantar como si se me fuera la vida en ello (muy ligado a lo primero), tocar la guitarra, salir a correr...
Pero escribir es distinto, porque suelo empezar con lo primero que se me viene a la cabeza y el resto llega solo, sin proponérmelo, simplemente dejo fluir las palabras hasta que el conjunto crea el sentido.

Si es que acaso esto tiene sentido.

Si es que acaso algo lo tiene.