lunes, 23 de abril de 2018

Ruido blanco

De entre la maraña te abres paso
y me regalas calma revolucionaria, 
cuenta cuentos de la antigua raza. 
Dentro de esta selva en la que mi débil voluntad pelea
haces que parezca tan sencilla la tarea

domingo, 22 de abril de 2018

Bu.

Entro en el blog después de muchos meses sin hacerlo. Casi ni recordaba la página (bendito google, a veces tu endemoniado control es útil). He entrado y me ha dado por leer entradas antiguas. Bastante antiguas. De esas que apenas recuerdas que has escrito.

Ha sido curioso. Es como si alguien que no fuera yo hubiera escrito algo que actualmente no me vería capaz de escribir. Es curioso porque me reconozco y a la vez me extraño.

Y me han dado ganas de escribir de nuevo. De nada en concreto, en realidad. No hace falta tener un tema para vaciarte por dentro.

Vaciarte de todos los momentos en los que has estado con un nudo en el pecho que ha costado mucho mimo y paciencia deshacer.

Vaciarte de las frustraciones del trabajo, de la obligación de tener que salir demasiado de tu zona de confort. Que sí, que a veces está bien. Mola. Pero cuando es tan seguido y sin darte tiempo a adaptarte, crea un estrés innecesario.

VaciarMe de todas las veces que he tenido que fingir estar "bien" cuando estaba de todo menos de eso.

Y vaciarme del miedo de perder a alguien, sin saber si lo vas a perder o no, porque la situación se te escapa de tu control.

No me considero una persona obsesionada con el control, muy al contrario, me gusta bastante la espontaneidad. Pero cuando algo te afecta directamente y no tienes control alguno sobre él, es como una losa que te va aplastando poco a poco, te deja inmóvil, sólo puedes mirar. Y ese mirar te llena de miedos, puede que infundados, pero que no puedes evitar tener. Y quieres explotar. Esos momentos en los que te hundirías en ti hasta que ya no quedara nada. Pero no puedes, porque tienes que "estar bien". Y es odioso estar bien.

Pero no todo es malo. Lo bueno de las subidas y bajadas de la vida es que en los momentos de subida te creces, te emocionas, te dices: "por esto merece la pena". Y en verdad sí merece la pena.

Y después de retomar (algo) el ejercicio, con endorfinas liberadas y sensación de libertad en el cuerpo, te das cuenta de que puede que cueste, pero al fin y al cabo vas a poder con todo.

Y en eso estamos.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Como siempre, al principio...

Ventilador puesto, tapada hasta la cintura (siempre me ha gustado la sensación del ventilador, pero empieza a refrescar).
Después de escribir un par de cosas (en papel), de leer un rato y de intentar pasarme un nivel horrible del Kingdom Rush, creo que ya toca dormir.
Y tú ahí, a mi lado (cansada, contenta, me pides un cuento...), viendo vídeos antes de dormir, después de tragarte una peli de dos horas y media que no te gusta por mí...

Y me giro, te pido que me pongas el móvil a cargar (a pesar de que me encanta donde vivo, la falta de enchufes es abrumadora) y te doy las buenas noches. El perro se ha ido de la cama ya, cansado de las piernas inquietas de sus dueños, así que me acurruco a tu lado, pegada a ti. Me das un beso, me pasas el brazo por debajo de la cabeza y me acercas a tu pecho, donde puedo escuchar perfectamente cómo tu corazón te bombea de vida...

Y te duermes...

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Sin prisa pero sin pausa

Me gusta escribir, eso es algo innegable. Me gusta la sensación de libertad que me proporciona. De hecho, ahora que lo pienso, son bastantes las cosas que me proporcionan esa libertad: escuchar música, cantar como si se me fuera la vida en ello (muy ligado a lo primero), tocar la guitarra, salir a correr...
Pero escribir es distinto, porque suelo empezar con lo primero que se me viene a la cabeza y el resto llega solo, sin proponérmelo, simplemente dejo fluir las palabras hasta que el conjunto crea el sentido.

Si es que acaso esto tiene sentido.

Si es que acaso algo lo tiene.

domingo, 13 de marzo de 2016

...y a brillar, que son dos sílabas.

Me atraparás al vuelo y nunca a la pared
Y si me dejas aire en tus líneas dormiré
Palabras de una musa de baja maternal

Puede que al fin me conozcan muy bien
Si fueran puntos grises mis rarezas cada tara que cree
De seguirlos con un lápiz al final verías mi cara en el papel

Por eso estoy por aquí otra vez 
Rebuscando en mi almacén esa palabra con su débil timidez
Ojalá encuentre la forma, más me vale, tengo un tema que acabar

Si no aparece nunca o entiendo que no di con la palabra justa
Y cuando al fin la encuentro
Llega aquel mar de dudas

Si cuando me decido tú me detienes
Siempre
Me aprietas justo aquí
Dices no, mi leal traidora inspiración

Cuando apareces menos soy

Y soy yo

Te quedarás dormida, menuda novedad,
Es peor mi geniocidio cuando no te dejo hablar
En la autopista de la vida si te saltas la salida hay que esperar

Puede que no haya aprendido a aceptar
Que escuadrones de moral judeocristiana con su culpabilidad
Nos seguirán por tierra, por el aire y sobretodo por amar

Puede que esté demorando la acción
A los doce tuve un sueño en que ganaba pero el sueño me venció
Desde entonces mis derrotas son las huellas del carné de ese tal yo

Ahora escúchame, ya he encontrado la palabra justa
Mejor prepárate, tiene algo que a todos asusta

Sí, la voy a soltar, la quiero soltar

Pronunciaré esperanza, la gritaré por dentro
Si es lo que hace falta
La escribiré mil veces
Me alejaré de espaldas
Quizás de repetirla algo me quede

No puedo permitir tu negación 
Mi leal traidora inspiración
De intermitente aparición
Como un ángel hallado en un ascensor
Que bien funcionas como recuerdo

Acojo en mi hogar
Palabras que he encontrado abandonadas en mi palabrera
Examino cada jaula y allí, narrando vocales y consonantes
Encuentro a sucios verbos que lloran después de ser abandonados por un
Sujeto que un día fue su amo
Y de tan creído que era prescindió del predicado

Esta misma semana han encontrado a un par de adjetivos trastornados,
A tres adverbios muertos de frío
Y a otros tanto de la raza pronombre
Que sueñan en sus jaulas con ser la sombra de un niño

Se llama entonces a las palabras que llevan más días abandonadas
Y me las llevo a casa
Las vacuno de la rabia
Y las peino a mi manera
Como si fueran hijas únicas
Porque en verdad todas son únicas

Acto seguido y antes de integrarlas en un parvulario de relatos o canciones
Les doy un beso de tinta
Y les digo que si quieres ganarte el respeto nunca hay que olvidarse los
Acentos en el patio

A veces les pongo a mis palabras diéresis de colores imitando diademas
Y yo solo observo como juegan en el patio de un poema

Casi siempre te abandonan demasiado pronto
Y las escuchas en bocas ajenas
Y te alegras
Y te enojas contigo mismo como con todo lo que amamos con cierto egoísmo

Y uno se queda en casa, inerte y algo vacío
Acariciando aquel vocablo mudo llamado silencio
Siempre fiel, siempre contigo

Pero todo es ley de vida

Como un día me dijo el poeta Halley,
Si las palabras se atraen, que se unan entre ellas...


https://www.youtube.com/watch?v=9HWow_GWplk

sábado, 27 de febrero de 2016

Pum

Ese bloqueo mental cuando las cosas suceden a tu alrededor sin siquiera poder controlarlas.

Cuando estás viéndole la cara a la muerte y esperas a que ésta suceda (una terrible y amarga espera)...

Cuando estás viendo hundirse a las personas a tu alrededor y tu aportación en tiempo es tan escasa que no puedes sino sentirte observador de una secuencia dramática.

Cuando estás tú, ahí, en medio de ese caos, aparentando templanza, cuando por dentro quieres explotar.

Cuando te sientes el punto de apoyo de mucha gente y no te puedes permitir explotar.

Cuando sabes que tienes que estar ahí y por otra parte desearías estar en cualquier otro lugar.

Cuando lo único que puedes hacer para desahogarte es aparentar frialdad frente a una pantalla de teléfono...

lunes, 28 de diciembre de 2015

Te quiero.

Iba a hacer una entrada expresando todo lo que haces por mí y todo lo que significa eso para mí. Iba a dejar claro que a pesar del paso del tiempo, no nos dejamos caer en la rutina, que hacemos planes juntos, a medio y largo plazo, y de momento todos se están cumpliendo. Iba a intentar explicar ese remolino de sentimientos que me invadía cada vez que me abrazabas, como si se te fuera la vida, o cada vez que simplemente me mirabas buscando en mi cara una confirmación de que todo estaba bien. Iba a hacer un alegato de lo buen padre que eres con esos bichos peludos que hemos adoptado como nuestros hijos... Iba a decir muchas cosas sobre ti, sobre nosotros, pero luego me he dado cuenta de que todo eso se resume en el título de esta publicación.