viernes, 28 de junio de 2013

Sin nada especial que decir...

...no. Hoy no voy a decir nada.

Sólo me apetece sonreír, ¿para qué divagar? ¿Quién sabe cuánto puede durar?

Y sí, vuelvo con la conclusión: ...

jueves, 20 de junio de 2013

Me he dado cuenta de cosas últimamente... cosas sobre el mundo, cosas sobre los que me rodean y ante todo, me he dado cuenta de cosas sobre mí.

Me he dado cuenta de que a día de hoy, sigo maravillándome por pequeños detalles... detalles que de normal uno suele pasar desapercibido o no darle mayor importancia. Detalles como sonreír al sentir el calorcito en tu piel cuando te da el sol (arremangándote de paso las mangas de tu camiseta para que el calorcito abarque más superficie corporal), el gusto que te da cuando el viento te da en la cara solo por notar el aire chocar contra ti, el ser consciente de lo placentero que es sentir que el aire entra y sale libremente de los pulmones (esto último debo añadir que me pasa sobre todo después de leer sobre enfermedades respiratorias, en mi opinión horriblemente angustiosas...)... No sé, detalles, al fin y al cabo.
Y me he dado cuenta de eso después de ser consciente de que me pasaba lo mismo hace 1 año, o hace 2... Y me gusta. Me gusta darme cuenta de que mi vida ha podido dar un giro de 180º, me gusta pensar que he cambiado mi forma de ser, que en ciertos ámbitos me valoro más, que considero que tengo más que dar y aportar... ya no al mundo, sino a mi mundo... y me gusta saber que aún después de todo lo que haya podido acontecer en mi vida, nada ha conseguido cambiar mi visión del mundo, de las cosas pequeñas...

...que sigo riéndome por tonterías, que, aunque no siempre, miro cada día nuevo como un "wow, sigo aquí y puedo disfrutarlo"...

En definitiva, me gusta ser consciente de que en el fondo sigo siendo esa niña pequeña que en ciertos ámbitos se niega a crecer... porque me niego a dejar de disfrutar esas cositas que están ahí... pero que de vez en cuando me hacen sacar una sonrisa.

Y no estamos para desaprovechar sonrisas, ¿verdad?  

jueves, 13 de junio de 2013

De arpegios va la cosa.

¿Por qué me gusta tanto? No sabría definirlo bien, en verdad... Es como cuando estás en un lugar maravilloso, haces un millar de fotos y luego en tu casa ves que las fotos no transmiten ese "algo" espléndido que habías visto antes... pues lo mismo.

Puede ser por la sensación de libertad que me proporciona. Es como si por un momento nada existiera, nada, solo las notas, el sonido, la melodía. El único momento del día en el que todo lo demás deja de importar. Sólo existes tú y ella. Y tocas y tocas y tocas... ¿Te equivocas? Millares de veces, pero ahí tienes la motivación de intentarlo otra vez hasta que llegue un momento en el que te salga. Y vas variando: antes lo hacías así, pues ahora pruebas de otra forma... Y así sin parar. Es crear.... Crear las vibraciones que recorren cada parte de tu cuerpo, que llenan el ambiente, que se introducen por el oído medio mandando ondas al cerebro que las transforma en música. Y lo mejor de todo es que todo eso lo estás creando tú... Buah, inexplicable. Además está esa sensación de relajación que te proporciona, como si todo el estrés acumulado lo fueras mandando fuera por cada rasgueo que haces...

En definitiva, no sé exactamente qué es lo que me ha hecho tan adicta a ella pero... buah, bendita adicción.



miércoles, 12 de junio de 2013

Y vivo así en mi palacio de papel...

Hay momentos y momentos... momentos, la mayoría, en los que luchas por seguir con una sonrisa en la cara, día a día, minuto a minuto... y en general, lo haces bien. Sí, bastante bien, de hecho.
De todas formas hay otros momentos, pequeños, muy pequeños... momentos en los que a veces te paras, dejas de avanzar. Paras y te da por mirar, por un pequeño agujerito, hacia atrás. Pones una canción y cierras los ojos... y te dejas llevar. Empiezas a inspirar, dejas que el sentimiento, sea cual sea, te invada... te llene... salga por todos los poros de tu piel.
No es bueno dejar que esos momentos se repitan muy a menudo... pero sí que es necesario que a veces seas consciente de lo que tenías y tienes, de lo que has vivido, dejar que los recuerdos, buenos o malos, se metan en tu cabeza... y cuando estás en todo el éxtasis de sentimiento... espires y, poco a poco, mientras va acabando la canción, abras los ojos...

Y entonces empiezas a andar de nuevo.

Y si hay un fuego aprenderé a arder...




lunes, 10 de junio de 2013

Tenía esa sensación... la sensación de que hoy iba a ser un día especial, único. Que iba a ocurrir algo que me hiciera recordarlo de por vida. Ya lo podía sentir, brotando dentro de mí, esas ganas, esa tensión, esa adrenalina recorriendo mi cuerpo. Esa energía que se apodera de ti y te hace hacer cosas asombrosas, cosas que nunca hubieras imaginado. Por ti, por alguien. Estaba ahí... podía sentirlo...

Pero se fue. Hoy no ha sido ese día tan esperado. Ha sido un día más, de esos en los que haces cosas que tienes que hacer, cosas que te gustan hacer y cosas que necesitas hacer.

Necesito un día de esos. Un día en los que experimentar esa sensación de "todo o nada"...  un día en los que decir: por esto, todo merece la pena.

V de...
Lo echaba en falta... no lo puedo negar. Y más de lo que me imaginaba.

Divagar, dejar que sean los dedos los que hablen, volar... porque mientras escribo imagino, y mientras imagino me transporto, a veces cerca, a veces lejos... pero me hace sentir libre. Sin limitaciones. Sin obstáculos. Sin ataduras... 

Y eso que son solo palabras

Hablemos de cosas...

Una chica llega a la casa de sus padres, a la que ha sido y sigue siendo su habitación, y se encuentra por una extraña razón una cajita de madera llena de papelitos bastante familiar encima de su mesita. Quizá el hecho de quitar esa horrible tele de su escritorio para dejarle espacio para poder estudiar les ha llevado a remover cosas... y por esas cosas del destino han dejado allí esa caja. 
Y por esas cosas del destino, la abre... y lee. Una, dos y tres. No se permite más, pero siente que no puede leer menos. La primera la ojea por encima, tampoco le gusta martirizarse mucho. La segunda es bastante chistosa y, por eso, le hace sacar una sonrisa. Y entonces abre la última. La última dice así: "Quizá no mañana pero sabes, y lo sabes, que volverá a salir el sol!".Mira esa nota. La mira y la piensa. Y le gusta. De una forma que no se hubiera imaginado esa frase le cala hondo. Porque sabe que nunca lo ha puesto en duda, y esa actitud le gusta aún más que la frase en sí. 

Y con esa actitud, esa chica se tumba en la cama con el portátil para ojear "si hay algo". Lo de siempre. Y siente calor. ¿Por qué no sacar el ventilador? Siempre le ha gustado la sensación que le proporciona: aire dándole en la cara, viajando en círculos hasta que vuelve a empezar. Pero no hace tanta calor, dentro de un rato estará bien y dentro de otro poco rato hasta tendrá frío. Lo sabe porque se conoce. Pero siente esa, llamémosla "cosa", que le dice: lo quiero, ahora. Lo encuentra, lo enchufa y lo pone en la función "1". Y es empezar a funcionar y ya notar un ligero frío recorriendo la piel. ¿Pero lo para? No. Ni hablar. Es uno de esos momentos en los que le gusta tener la piel erizada, le gusta sentir frío. 

Y en eso, por esas cosas de la vida que nunca cobrarán sentido aunque lo intenten explicar un millar de veces, su madre, la cual se encuentra al otro lado de la pared, le habla por facebook. Y después de las típicas bromas le dice: "Estoy contenta porque vas a tocar otra canción. Piensa, tu vida son muchas canciones, encuentra la tuya, seguro que la encuentras". Y no sabe por qué, pero esa frase le da que pensar. Y piensa que obviamente hay muchas canciones. Y no quiere encontrar una, quiere encontrar una, y otra, y otra... No se puede estancar en la primera que le ha salido medio bien. No se puede estancar en lo seguro. Hay que arriesgar. Y si sale mal, volverlo a intentar. Hasta que salga. Y entonces volver a encontrar otras canciones.

Y aquí estoy, con una notita pegada en el armario, pasando frío y hablando de cosas...


A todo esto, me presento. Me llamo V