jueves, 13 de junio de 2013

De arpegios va la cosa.

¿Por qué me gusta tanto? No sabría definirlo bien, en verdad... Es como cuando estás en un lugar maravilloso, haces un millar de fotos y luego en tu casa ves que las fotos no transmiten ese "algo" espléndido que habías visto antes... pues lo mismo.

Puede ser por la sensación de libertad que me proporciona. Es como si por un momento nada existiera, nada, solo las notas, el sonido, la melodía. El único momento del día en el que todo lo demás deja de importar. Sólo existes tú y ella. Y tocas y tocas y tocas... ¿Te equivocas? Millares de veces, pero ahí tienes la motivación de intentarlo otra vez hasta que llegue un momento en el que te salga. Y vas variando: antes lo hacías así, pues ahora pruebas de otra forma... Y así sin parar. Es crear.... Crear las vibraciones que recorren cada parte de tu cuerpo, que llenan el ambiente, que se introducen por el oído medio mandando ondas al cerebro que las transforma en música. Y lo mejor de todo es que todo eso lo estás creando tú... Buah, inexplicable. Además está esa sensación de relajación que te proporciona, como si todo el estrés acumulado lo fueras mandando fuera por cada rasgueo que haces...

En definitiva, no sé exactamente qué es lo que me ha hecho tan adicta a ella pero... buah, bendita adicción.



1 comentario:

  1. Bendita adicción!!
    Ay cada vez que te leo escribir sobre la guitarra me dan ganas de retomar mis partituras... Es que lo has descrito tan "fidedignamente", ese relax, ese dejarse llevar, y transportar tu mente sin querer...
    Me encanta, me encanta!!

    Un besito.

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