jueves, 20 de junio de 2013

Me he dado cuenta de cosas últimamente... cosas sobre el mundo, cosas sobre los que me rodean y ante todo, me he dado cuenta de cosas sobre mí.

Me he dado cuenta de que a día de hoy, sigo maravillándome por pequeños detalles... detalles que de normal uno suele pasar desapercibido o no darle mayor importancia. Detalles como sonreír al sentir el calorcito en tu piel cuando te da el sol (arremangándote de paso las mangas de tu camiseta para que el calorcito abarque más superficie corporal), el gusto que te da cuando el viento te da en la cara solo por notar el aire chocar contra ti, el ser consciente de lo placentero que es sentir que el aire entra y sale libremente de los pulmones (esto último debo añadir que me pasa sobre todo después de leer sobre enfermedades respiratorias, en mi opinión horriblemente angustiosas...)... No sé, detalles, al fin y al cabo.
Y me he dado cuenta de eso después de ser consciente de que me pasaba lo mismo hace 1 año, o hace 2... Y me gusta. Me gusta darme cuenta de que mi vida ha podido dar un giro de 180º, me gusta pensar que he cambiado mi forma de ser, que en ciertos ámbitos me valoro más, que considero que tengo más que dar y aportar... ya no al mundo, sino a mi mundo... y me gusta saber que aún después de todo lo que haya podido acontecer en mi vida, nada ha conseguido cambiar mi visión del mundo, de las cosas pequeñas...

...que sigo riéndome por tonterías, que, aunque no siempre, miro cada día nuevo como un "wow, sigo aquí y puedo disfrutarlo"...

En definitiva, me gusta ser consciente de que en el fondo sigo siendo esa niña pequeña que en ciertos ámbitos se niega a crecer... porque me niego a dejar de disfrutar esas cositas que están ahí... pero que de vez en cuando me hacen sacar una sonrisa.

Y no estamos para desaprovechar sonrisas, ¿verdad?  

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