viernes, 7 de marzo de 2014

¿Y por qué no?

Me quedo sola en casa. A recoger. Yuju... ¿Yuju? ¡¡Siiiii!!

Enciendo el portátil, elijo una lista de reproducción. La que tengo en catalán, mismo. Empiezo a sacar la otra cama, pero me cuesta teniendo en cuenta que la última vez que la guardé se me colaron dos zapatillas debajo. A saber cómo estarán después de una semana chafadas... Me intento agarrar el pelo con una coleta, pero al tenerlo liso se me cae sin parar. Cuando por fin termino con una habitación con bastante menos espacio que cuando me he despertado pero con los mismos apuntes olvidados encima de la mesa, veo los patines a un lado, y me digo: ¿... y por qué no?

Me pongo la música más alta. Es una putadilla que la batería no ejerza de batería, pero qué se le va a hacer. Y yo sola, no me hace falta nadie más, empiezo a reirme mientras voy frenando con puertas y sofás. Le he cogido el tranquillo a todo menos a frenar, pero al menos voy haciendo el intento. Voy haciendo viajes a la cocina en patines, de una forma exasperadamente lenta al tener las manos ocupadas. Casi me caigo en uno de mis viajes, manteniéndome de pie de una manera poco digna, pero bah, total, estoy sola.

Al final decido recoger de una manera tirando a lo normal, con los pies en el suelo. Pero feliz. Todo el rato. ¿Por qué?

Pues básicamente por lo mismo que pasa todo en esta vida... ¿y por qué no?

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